Ejemplos de contrato laboral

Ejemplos de contrato laboral

Existen contratos de muy diversos tipos y, a buen seguro, no los conoces todos.

El desconocimiento y la falta de información son factores que juegan en tu contra a la hora de firmar un contrato. Y es que los nervios y la presión a la que nos someten pueden llegar a hacer que firmemos cosas sin llegar a leerlas y de las que, posteriormente, podamos arrepentirnos. Por ello, vamos a hablarte de algunos elementos imprescindibles que no debes olvidar revisar cuando lo tengas delante y los ilustraremos con un ejemplo de contrato laboral.

Tipo de contrato que vas a firmar

Si no tienes en mente un ejemplo de contrato o no conoces todos los tipos que existen y que son permitidos por la legislación, presta mucha atención a este punto. Lo primero que has de tener en cuenta es si estás estableciendo una relación laboral indefinida o de duración determinada y, en caso de que así sea, por cuanto tiempo. Asimismo, respecto a este caso, es posible también que sea de obra o servicio o por proyecto, dándose por finalizado en el momento en que se termine la tarea para la que se te emplea.

Firmar el contrato laboral

¿Tendré período de prueba?

Es frecuente que las empresas incluyan en sus contratos un período de prueba de duración determinada. Es decir, aunque sea de tipo indefinido, pueden establecer un número de meses en los que, si no se cumplen las expectativas, dar por finalizada la relación laboral de forma unilateral. Piensa que, en este sentido, si no lo conoces la compañía puede rescindir sin que te enteres siquiera. Por ello, mucho ojo con esta cuestión.

¿Qué convenio colectivo me corresponde?

Evidentemente, el convenio al que podrás acogerte tanto tú como tu empresa dependerá de la actividad que desarrolles. Además, en él estarán especificadas cuestiones como, por ejemplo, el salario que deberás cobrar, los días de vacaciones que te corresponden a cada año, la duración del período de prueba, etc. Habitualmente, esto aparece en la cláusula siete de la mayoría de los contratos por lo que no olvides revisarla.

La cuestión económica

Un error muy frecuente es no diferenciar entre salario bruto y neto. Y es que, a buen seguro, alguna vez te han dicho que vas a percibir una determinada cantidad y, en el momento de cobrar la nómina, has visto que no era así. Por ello, antes de firmar el contrato revisa este apartado y asegúrate tanto del montante con impuestos incluidos como el ya liberado de cargas. De esta forma, evitarás sorpresas y podrás organizarte mejor.

La jornada laboral y el horario de trabajo

En el contrato también ha de aparecer el número de horas que durará tu jornada y el momento en que se inicia y en que termina. Hoy en día, en muchos casos se incluyen clausulas de flexibilidad que permiten alterar dichos horarios. Por ello, revisa también si están incluidas pues puede que la empresa pueda cambiarte a cambiar tu turno a su antojo. Además, asegúrate si tienes que trabajar los fines de semana y bajo qué circunstancias.

El centro de trabajo

En la primera hoja del contrato debe aparecer el lugar en el que vas a desarrollar tu tarea profesional. Este aspecto es muy importante ya que, si no se controla, la empresa puede decidir moverte a otro centro en un momento determinado con todo el gasto que ello puede suponer. Además, en caso de producirse un accidente in itinere, es decir, de camino a tu puesto, puedes que tengas problemas para percibir una indemnización.